09-01-2026
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”
Romanos 12:1 (RVR1960)
Romanos 12:1
Pablo nos enseña que la adoración va más allá de lo que decimos; se refleja en cómo vivimos. Presentar nuestra vida como sacrificio vivo implica rendir nuestra voluntad, decisiones y deseos a Dios. Esta es una adoración consciente y diaria.
Una vida que honra a Dios es aquella que responde a Su misericordia con obediencia. No vivimos para ganar Su favor, sino como respuesta al amor que ya hemos recibido en Cristo. Cada área de nuestra vida puede glorificar a Dios cuando es entregada a Él.
La adoración verdadera transforma nuestra manera de vivir. Nos lleva a buscar santidad, a amar al prójimo y a reflejar a Cristo en lo cotidiano. Así, nuestra vida entera se convierte en un acto de adoración agradable a Dios.
La adoración no termina cuando acaba el servicio; continúa en nuestra manera de vivir. Hoy decide honrar a Dios con cada área de tu vida como un sacrificio vivo.


