20-08-2025
“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.”
Efesios 1:4-5
Efesios 1:4-5
Antes de que el mundo existiera, Dios ya tenía un plan de salvación en Cristo para nosotros. Su propósito no es temporal ni improvisado, sino eterno. Nos escogió en Cristo para que fuésemos santos y sin mancha, no por nuestras obras, sino por Su gracia inmerecida.
El centro del plan de Dios es Jesucristo. 2 Timoteo 1:9 afirma: “quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.” Esto significa que tu vida tiene un valor eterno porque fuiste redimido con la sangre de Cristo.
Este plan no solo nos da identidad como hijos de Dios, sino también esperanza. En Cristo tenemos perdón, propósito y vida eterna. Su plan de salvación nos transforma, nos aparta para Él y nos impulsa a vivir en santidad, esperando con gozo la consumación de Sus promesas.
El plan más grande de Dios para tu vida es tu salvación en Cristo. No hay propósito más alto que ser hecho hijo de Dios por medio de Jesús. En Él encontramos perdón, identidad y esperanza eterna. Abraza ese plan y vive conforme al llamado que recibiste en Cristo Jesús.


