28-10-2025
“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.”
Romanos 1:20
Romanos 1:20
Cada montaña, valle y océano son reflejo del poder invisible de Dios. Pablo enseña que la creación es evidencia suficiente de Su existencia. Nada surgió por casualidad; cada detalle fue diseñado para mostrar Su sabiduría. El orden perfecto del universo revela que hay un Creador que lo sostiene todo. “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3).
Cuando observamos la naturaleza, vemos que incluso lo más pequeño tiene propósito. Desde una flor hasta un río, todo cumple la voluntad del Creador. “Jehová con sabiduría fundó la tierra; afirmó los cielos con inteligencia” (Proverbios 3:19).
El poder de Dios no solo está en los cielos, sino también en cada rincón de la tierra. Él la sustenta con Su palabra. Su creación no cesa de dar testimonio de Su grandeza, y nosotros, como parte de esa creación, estamos llamados a cuidar y honrar lo que Él nos confió.
La tierra es un reflejo constante del poder y amor de Dios. Contemplar Su creación debe impulsarnos a rendirle adoración y a vivir como buenos administradores de todo lo que Él nos ha dado.


