04-05-2025
“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.”
Apocalipsis 22:14
Apocalipsis 22:14
La obediencia no solo tiene consecuencias temporales, sino eternas. Aquellos que viven en obediencia a Dios tendrán acceso al árbol de la vida. Mateo 7:21 enseña: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” No basta con confesar; debemos obedecer.
La obediencia a Cristo es evidencia de una fe genuina y viva que conduce a la vida eterna. Romanos 2:6-7 dice: “El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad.” Dios es justo y recompensa a quienes le son fieles hasta el final.
Finalmente, 2 Timoteo 4:7-8 revela el testimonio de Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” Hay una corona reservada para los obedientes.
Nuestra obediencia hoy nos prepara para recibir la recompensa eterna que Dios ha prometido. Perseveremos fielmente, sabiendo que nuestro Señor es fiel para cumplir su promesa. ¡Vale la pena obedecer!


