14-11-2025
“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.”
Juan 17:15
Juan 17:15
Jesús oró por sus discípulos, sabiendo que vivirían en un mundo lleno de corrupción. Sin embargo, Su deseo era que permanecieran puros en medio de la oscuridad. “Vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14). Ser luz implica mantenernos firmes en la santidad sin conformarnos al sistema del mundo.
La pureza no se trata de aislarnos, sino de vivir diferentes. “Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa” (Filipenses 2:15). Nuestra conducta debe reflejar la diferencia que Cristo hace en nosotros.
El Espíritu Santo nos capacita para vivir así. No dependemos de nuestra fuerza, sino de Su poder que nos ayuda a vencer la tentación y mantener un testimonio limpio.
Ser puros en medio del mundo es una evidencia del poder de Cristo en nosotros. Aunque la maldad abunde, Su gracia nos sostiene para vivir en santidad y resplandecer Su luz ante todos.


