27-01-2026
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
Gálatas 5:22-23
Gálatas 5:22-23
La paz es un fruto que nace de la obra del Espíritu Santo en nuestra vida. No es algo que podamos producir por esfuerzo humano, sino que surge cuando permitimos que Dios gobierne nuestro corazón. Una vida rendida a Él experimenta calma y serenidad, aun cuando enfrentamos desafíos o tensiones.
Vivir con paz interior nos ayuda a controlar nuestras emociones y a responder con sabiduría ante los conflictos. Mientras el mundo se mueve en caos y preocupación, quienes producen fruto del Espíritu reflejan un equilibrio que solo proviene de Dios. Esa paz también influye en quienes nos rodean, transmitiendo tranquilidad y confianza a los demás.
Al rendirnos a Dios y seguir Sus caminos, Su paz se convierte en un sello en nuestra vida diaria. Nos permite enfrentar la adversidad sin desesperarnos y mantener relaciones saludables, evitando rencores y discusiones innecesarias.
La paz es evidencia de la obra del Espíritu Santo en nosotros. Al someternos a Dios, Su paz nos transforma y nos capacita para vivir con serenidad. Cultivemos la paz como un fruto que beneficia nuestra vida y la de quienes nos rodean.


