03-02-2026
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
Eclesiastés 3:1
Eclesiastés 3:1
Dios obra a través de procesos, y cada proceso requiere paciencia. Muchas veces queremos resultados inmediatos, pero Dios utiliza el tiempo para enseñarnos, corregirnos y prepararnos para lo que viene. La paciencia nos ayuda a confiar en que Él no llega tarde, sino que actúa en el momento perfecto.
Durante los procesos, el Espíritu Santo trabaja en nuestro interior, fortaleciendo nuestra fe y enseñándonos a depender de Dios. Aunque el camino pueda parecer lento o difícil, cada etapa tiene un propósito que contribuye a nuestro crecimiento espiritual.
Aceptar los tiempos de Dios nos libera de la ansiedad y la frustración. Cuando aprendemos a esperar con paciencia, nuestro corazón descansa, y entendemos que Dios está obrando aun cuando no vemos resultados inmediatos.
La paciencia nos permite confiar en los tiempos de Dios. Cada proceso tiene un propósito divino. Al esperar con fe, aprendemos a descansar en la sabiduría y fidelidad del Señor.


