28-04-2025
“Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
Juan 14:15
Juan 14:15
Jesús dejó en claro que el amor verdadero hacia Él se evidencia en la obediencia. No se trata solo de sentimientos, sino de acciones concretas. Guardar Sus mandamientos es una respuesta de amor a la salvación que hemos recibido. 1 Juan 5:3 dice: “Pues este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.” Obedecer no es una carga, sino un privilegio.
Cuando obedecemos, reconocemos Su señorío sobre nuestras vidas. En Deuteronomio 11:1 leemos: “Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos todos los días.” Nuestro amor a Dios debe ser constante, visible y comprometido.
Además, 2 Juan 1:6 nos enseña: “Y este es el amor: que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.” Obedecer es vivir en el amor de Dios, mostrando al mundo quién gobierna nuestro corazón.
La verdadera obediencia nace del amor. No es forzada ni obligatoria, sino la respuesta natural de un corazón que ha conocido la gracia de Dios. Amar a Dios es obedecerle en todo momento.


