18-05-2026
“El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí.”
Nehemías 9:1
Nehemías 9:1
El pueblo decidió humillarse delante de Dios. El ayuno y el cilicio representaban arrepentimiento y quebrantamiento genuino. No era una apariencia externa, sino una expresión de un corazón consciente de su necesidad espiritual.
Humillarnos delante de Dios significa reconocer que dependemos completamente de Él. Muchas veces el orgullo nos hace pensar que podemos solos, pero la verdadera restauración comienza cuando reconocemos nuestra necesidad de Dios.
Dios no desprecia un corazón humilde. Cuando venimos delante de Él con sinceridad, Él escucha, restaura y transforma nuestra vida. La humildad abre la puerta para que Dios obre profundamente en nosotros.
La humildad nos acerca a Dios. Reconocer nuestra necesidad espiritual permite que Él transforme nuestro corazón. Dios honra a quienes se humillan delante de Él.
👉 ¿Hay orgullo en alguna área de tu vida que te impida rendirte completamente a Dios?


