24-08-2025
“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”
2 Corintios 4:17-18
2 Corintios 4:17-18
El plan de Dios para nosotros no termina en esta vida, sino que se proyecta hacia la eternidad. Pablo nos recuerda que las tribulaciones son momentáneas y producen en nosotros un peso eterno de gloria incomparable.
El propósito final de Dios es llevarnos a estar con Cristo en gloria. Juan 14:2-3 dice: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay… voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” Ese es el destino eterno del creyente.
Por lo tanto, debemos vivir confiados en que nuestro sufrimiento presente no es en vano. Dios tiene un plan eterno y glorioso, y cada paso que damos en la fe nos acerca más al día en que estaremos para siempre con Él.
El plan de Dios para ti trasciende esta vida. Sus propósitos eternos te aseguran una gloria futura en Cristo. No mires lo temporal, sino pon tus ojos en Jesús, porque Él te lleva hacia la vida eterna donde se cumplirá Su plan perfecto para siempre.


