20-01-2026
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe.”
Gálatas 5:22
Gálatas 5:22
El gozo no es algo que podamos fabricar con esfuerzo humano, sino un fruto que nace cuando el Espíritu Santo gobierna nuestra vida. Así como un árbol da fruto de manera natural cuando está sano, el creyente produce gozo cuando vive conectado a Dios y sometido a Su voluntad.
Muchas veces intentamos forzar la alegría, sonreír aunque por dentro estemos vacíos. Pero el gozo del Espíritu es genuino, profundo y constante. No se trata de negar las dificultades, sino de confiar en que Dios está obrando aun cuando no entendemos el proceso.
Cuando permitimos que el Espíritu Santo transforme nuestro carácter, Él cambia nuestra forma de pensar y reaccionar. Poco a poco, el gozo comienza a manifestarse en nuestra manera de hablar, de servir y de enfrentar la vida, reflejando la obra de Dios en nosotros.
El gozo es un regalo del Espíritu Santo para todo creyente. No lo producimos solos, sino que nace de una vida rendida a Dios. Dejemos que el Espíritu obre libremente en nosotros y veremos cómo el gozo florece de manera natural.


