28-11-2025
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”
Isaías 41:10
Isaías 41:10
El amor de Cristo no desaparece en la prueba; al contrario, se hace más visible. Él no promete una vida sin dificultades, pero sí una vida sostenida por Su amor. Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Caminar bajo Su amor es caminar con fortaleza incluso cuando nuestras fuerzas parecen agotarse. Él no nos abandona en medio del proceso.
En los momentos de dolor, Su amor se convierte en nuestro refugio. “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmos 46:1). Su amor es un amparo que nos cubre y nos levanta. Él entiende nuestras lágrimas y escucha nuestros clamores. El amor de Cristo no es indiferente; es cercano, compasivo y lleno de misericordia. Por eso podemos avanzar incluso cuando no todo está bien a nuestro alrededor.
En lugar de dejarnos caer, Él nos sostiene con Su mano poderosa. “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo” (Salmos 55:22). Caminar bajo Su amor es creer que Su fuerza se perfecciona en nuestra debilidad. Su amor no solo consuela; fortalece, anima y impulsa a seguir adelante. Él está contigo en cada batalla y te sostendrá hasta el final.
El amor de Cristo es tu sostén en cada prueba. No caminas solo ni desamparado. Su fuerza te levanta, Su presencia te acompaña y Su amor te guarda. En cada dificultad, Él está contigo. Confía en Su amor eterno.


