15-12-2025
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Juan 3:16
Juan 3:16
La Navidad es la mayor expresión del amor de Dios hacia la humanidad. Juan 3:16 nos recuerda que Dios no solo dijo que nos amaba, sino que lo demostró entregando a Su propio Hijo. El nacimiento de Jesús no fue un evento casual, sino un acto planeado desde la eternidad para rescatar al ser humano del pecado. En un mundo marcado por el egoísmo, Dios mostró un amor sacrificial que no escatimó nada por nuestra salvación.
El amor de Dios se manifestó de una manera humilde y accesible. Jesús no nació en un palacio, sino en un pesebre, mostrando que Su amor alcanza a todos, especialmente a los humildes y necesitados. Romanos 5:8 (RVR1960) dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Desde Su nacimiento, Jesús vino con una misión clara: salvarnos y reconciliarnos con el Padre.
Celebrar la Navidad es recordar que somos profundamente amados por Dios. Su amor no depende de nuestros méritos, sino de Su gracia. Cada vez que contemplamos el pesebre, recordamos que Dios se acercó a nosotros para que nosotros pudiéramos acercarnos a Él. Este amor transforma corazones y nos invita a amar a otros de la misma manera.
La Navidad nos recuerda que el amor de Dios es real, profundo y eterno. Jesús es la prueba viva de ese amor entregado por nosotros. Al recibir este amor, somos llamados a vivir agradecidos y a reflejarlo en nuestras vidas. Que hoy podamos celebrar la Navidad reconociendo cuánto nos ama Dios. El mayor regalo ya nos fue dado: Cristo Jesús.


