09-09-2026
“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”
Génesis 12:2-3
Génesis 12:2-3
Cuando Dios llamó a Abram, no le dio solamente una instrucción; también le mostró que su vida tendría un propósito mucho mayor. Dios quería hacer de él una gran nación y convertirlo en una bendición. Esto nos recuerda que Dios no trabaja únicamente pensando en el presente. Él puede utilizar la vida de una persona y de una familia para impactar a otras generaciones.
A veces podemos pensar que el propósito de nuestra familia consiste simplemente en vivir tranquilos, alcanzar nuestras metas y resolver nuestras necesidades. Pero Dios nos llama a mirar más allá de nosotros mismos. Una familia que camina en fe debe preguntarse: ¿Cómo puede nuestro hogar ser una bendición para otros? Nuestra manera de amar, servir, perdonar, enseñar y vivir para Dios puede convertirse en un testimonio para quienes nos rodean.
El propósito de Dios para Abram incluía generaciones que todavía no existían. De la misma manera, nuestras decisiones espirituales pueden dejar una influencia que continúe después de nosotros. Lo que los hijos ven en sus padres, lo que los hermanos aprenden unos de otros y la manera en que una familia responde a las dificultades puede formar una herencia espiritual. Por eso, caminar en fe hoy también significa pensar en cómo nuestra fidelidad puede bendecir a quienes vendrán después.
Dios llamó a Abram para ser una bendición. Su caminar de fe no tendría impacto solamente sobre su propia vida. Dios también quería alcanzar a otros por medio de él. Nuestra familia tampoco existe únicamente para nosotros mismos. Dios puede usar un hogar que camina con Él para llevar esperanza, verdad y bendición a muchas otras personas.
¿De qué manera puede tu familia ser una bendición para otra persona esta semana?


