06-01-2026
“Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.”
Mateo 15:8 (RVR1960)
Mateo 15:8
Jesús pronunció estas palabras como una advertencia seria: es posible honrar a Dios con palabras mientras el corazón permanece distante. La rutina espiritual puede hacernos cumplir prácticas religiosas sin una verdadera conexión con Dios. Cantamos, oramos y escuchamos la Palabra, pero por dentro estamos distraídos, cansados o indiferentes.
La adoración rutinaria nace cuando perdemos de vista quién es Dios y empezamos a enfocarnos solo en lo que hacemos para Él. Sin darnos cuenta, la fe se convierte en costumbre y el amor se enfría. No es que Dios haya cambiado, es nuestro corazón el que se ha acomodado. Por eso Jesús confronta, no para condenar, sino para llamar al arrepentimiento.
Dios no rechaza la adoración, rechaza la adoración vacía. Él desea que cada expresión externa sea el reflejo de un corazón rendido. Volver al corazón de la adoración implica examinarnos con honestidad y preguntarnos: ¿estoy adorando por amor o solo por hábito? Cuando el corazón vuelve a Dios, la adoración vuelve a tener vida.
La rutina puede apagar la pasión espiritual, pero Dios siempre está dispuesto a restaurar un corazón sincero. Hoy es un buen día para pedirle al Señor que renueve tu adoración y la haga verdadera, viva y llena de amor.


