15-04-2025
“Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.”
Colosenses 3:17
Colosenses 3:17
La adoración no se limita al tiempo de alabanza en la iglesia. Adorar a Dios es vivir de tal manera que todo lo que hacemos refleje Su gloria y carácter. Colosenses 3:17 nos recuerda que nuestras palabras y acciones deben hacerse en el nombre del Señor Jesús, con gratitud al Padre. Esto significa que cada aspecto de nuestra vida—trabajo, estudio, relaciones—puede ser un acto de adoración si lo hacemos para honrar a Dios.
En 1 Corintios 10:31 se nos dice: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” Esto incluye las cosas más simples del día a día. Cuando hacemos nuestras tareas con excelencia, mostramos integridad, amamos al prójimo y servimos con alegría, estamos adorando. Nuestra vida entera se convierte en un altar, y cada acción, una ofrenda.
Jesús nos dio ejemplo de una vida completamente dedicada a agradar al Padre. En Juan 8:29 dijo: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.” Si deseamos vivir en adoración, debemos aprender a preguntarnos en todo momento: “¿Esto agrada a Dios?” La adoración verdadera es vivir bajo Su mirada, buscando agradarle por amor.
Adorar es más que un momento; es un estilo de vida. Cada palabra y acción que hacemos en el nombre de Jesús puede ser una expresión de adoración cuando nuestro corazón está centrado en agradar a Dios.


