13-12-2025
“Aunque la higuera no florezca… con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.”
Habacuc 3:17-18
Habacuc 3:17-18
La adoración más valiosa para Dios es la que nace en medio de la prueba. Adorar cuando todo va bien es fácil; adorar cuando todo parece oscuro requiere fe. Habacuc declara que aunque todo falte, él seguirá adorando al Señor. Esto demuestra una fe madura, que no depende de las circunstancias sino de quién es Dios. Job expresó: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21). La adoración en la prueba es un acto de confianza absoluta.
Cuando adoramos en medio del dolor, nuestra alma encuentra descanso. La presencia de Dios trae consuelo, fortaleza y esperanza. Salmos 34:18 dice: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón.” Adorar en medio del quebranto atrae la cercanía del Señor, porque Él no desprecia un corazón humillado. En esos momentos, la adoración se vuelve un refugio, un recordatorio de que no estamos solos y de que Dios sigue siendo nuestro sustento.
Adorar en la prueba también produce crecimiento espiritual. Santiago 1:3 dice: “Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” Cada vez que adoramos en medio del dolor, nuestra fe se fortalece y nuestra confianza en Dios aumenta. Entendemos que la adoración no es una reacción emocional, sino una decisión espiritual. A través de la adoración, declaramos que Dios sigue siendo digno, aunque no entendamos lo que está pasando.
Adorar en la prueba revela la profundidad de nuestra fe. Aunque falte todo, Dios sigue siendo nuestro gozo y nuestra salvación. Cuando lo adoramos en tiempos difíciles, Su presencia nos sostiene y nos renueva. Que hoy podamos decidir adorar a Dios no por lo que vemos, sino por quién es Él.


