07-01-2026
“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”
Juan 4:23–24 (RVR1960)
Juan 4:23–24
Jesús revela a la mujer samaritana una verdad que transforma nuestra manera de adorar: la adoración no depende de un lugar, sino de una condición del corazón. Adorar en espíritu significa hacerlo desde lo más profundo de nuestro ser, guiados por el Espíritu Santo, no solo por emociones o rituales externos.
Adorar en verdad implica vivir conforme a la Palabra de Dios. No se trata solo de sinceridad emocional, sino de alineación con lo que Dios ha revelado. La adoración verdadera une corazón y obediencia. No podemos adorar a Dios con los labios mientras vivimos en contradicción con Su verdad.
El Padre busca adoradores así. No perfectos, pero sí genuinos. Cuando adoramos en espíritu y en verdad, nuestra relación con Dios se fortalece y nuestra vida comienza a reflejar Su carácter. Esta adoración no se limita a un momento específico, sino que se extiende a cada área de nuestra vida.
Dios sigue buscando adoradores verdaderos. Hoy decide adorarle con todo tu corazón y vivir conforme a Su verdad. Esa adoración transforma, restaura y renueva nuestra comunión con Él.


