08-12-2025
“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”
Mateo 22:37
Mateo 22:37
La verdadera adoración empieza en el corazón. Jesús nos recuerda que el amor hacia Dios debe ser completo, sin reservas y sin divisiones. El corazón representa nuestras emociones, intenciones y deseos más profundos. Cuando adoramos con todo el corazón, le decimos al Señor que Él es lo primero en nuestra vida, que no hay ídolo ni distracción que compita con Su lugar. David decía: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón” (Salmos 139:23), porque sabía que la adoración genuina nace de un corazón limpio y dispuesto.
Dios no busca adoración perfecta, sino sincera. A veces pensamos que adorar es hacerlo cuando nos sentimos bien, pero la Biblia nos muestra que aun en medio de luchas podemos ofrecer adoración verdadera. “En todo tiempo bendeciré a Jehová; su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmos 34:1). David escribió este salmo en un momento difícil, demostrando que la adoración no depende de las circunstancias, sino de la decisión de confiar.
Cuando adoramos con el corazón, nuestras acciones cambian. Un corazón rendido produce obediencia, servicio, humildad y gratitud. Jesús dijo: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:21). Si Dios es nuestro tesoro, nuestra adoración no será un acto ocasional, sino la expresión diaria de nuestro amor hacia Él.
Adorar con el corazón significa poner a Dios en el centro de todo lo que somos. No se trata de emociones pasajeras, sino de una convicción profunda que guía nuestras decisiones. Cuando rendimos nuestro corazón a Él, todo en nuestra vida se alinea a Su voluntad. Que este día sea una invitación a examinar nuestra adoración y a entregarle nuevamente nuestro corazón al Señor.


