16-04-2025
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Romanos 12:2
Romanos 12:2
La adoración no solo se expresa, también transforma. Cuando nos acercamos a Dios con un corazón sincero, Él comienza a moldearnos conforme a Su voluntad. En Romanos 12:2, Pablo nos exhorta a no conformarnos al mundo, sino a ser transformados mediante la renovación del entendimiento. Esa transformación ocurre cuando pasamos tiempo con Dios, en Su presencia, adorándole con todo el corazón.
En 2 Corintios 3:18 leemos: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” Adorar a Dios es contemplarlo, y al hacerlo, somos transformados en Su imagen. Cada momento de adoración es una oportunidad para ser más como Cristo.
La transformación también implica rendir nuestras viejas costumbres y pensamientos a la voluntad de Dios. Efesios 4:23-24 nos dice: “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” La verdadera adoración implica cambio, un estilo de vida donde dejamos lo viejo atrás y abrazamos lo nuevo que Dios nos da.
La adoración genuina transforma nuestra mente, corazón y forma de vivir. Cuando contemplamos a Dios y lo adoramos, Él nos cambia para reflejar Su carácter y voluntad, haciéndonos más como Cristo día tras día.


