08-09-2026
“Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.”
Génesis 12:4-5
Génesis 12:4-5
Hay una frase que resume la respuesta de Abram: “Y se fue Abram, como Jehová le dijo.” Abram no solamente escuchó el llamado de Dios; respondió con obediencia. Su fe produjo una acción concreta. Esto es importante porque podemos decir que confiamos en Dios, pero nuestra verdadera confianza se evidencia cuando estamos dispuestos a obedecer Su Palabra.
Además, Abram no caminó solo. Sarai, Lot y las personas que estaban con él formaron parte de aquel viaje. Esto nos permite reflexionar sobre la influencia que nuestras decisiones espirituales pueden tener dentro del hogar. Las decisiones de quienes lideran una familia pueden ayudar a que otros aprendan a confiar en Dios y a obedecerle.
Una familia saludable necesita desarrollar una cultura de obediencia. No se trata simplemente de asistir a la iglesia o conocer muchos versículos, sino de llevar la Palabra de Dios a las decisiones cotidianas. Cuando una familia ora antes de tomar decisiones, busca dirección en las Escrituras, practica el perdón y procura vivir de acuerdo con la voluntad de Dios, está enseñando con su ejemplo lo que significa caminar por fe.
Abram creyó a Dios y su fe lo llevó a actuar. La obediencia fue la evidencia visible de su confianza en el Señor. Nuestra familia también necesita aprender que la fe no es solamente palabras. Es elegir diariamente hacer lo que Dios nos enseña. Una familia saludable camina en fe cuando aprende a decir: “Señor, confiamos en Ti y queremos obedecerte”.
¿Qué decisión concreta puede tomar tu familia esta semana para demostrar que realmente confía en Dios?


