12-05-2026
“Y leyó en el libro… y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.”
Nehemías 8:3
Nehemías 8:3
El pueblo no solo estaba presente físicamente; también estaba atento. Había disposición para escuchar y aprender. Esto demuestra respeto y reverencia por la voz de Dios.
Escuchar atentamente significa abrir el corazón, no solo los oídos. Muchas veces escuchamos mensajes o leemos la Biblia distraídamente, sin permitir que Dios hable realmente a nuestra vida.
Dios sigue hablando hoy a través de Su Palabra. Pero para escuchar Su voz, necesitamos detenernos, prestar atención y estar dispuestos a obedecer. La atención revela cuánto valoramos lo que Dios dice.
Escuchar a Dios requiere atención y disposición. Su voz transforma a quienes abren el corazón. La reverencia por Su Palabra fortalece nuestra relación con Él.
👉 ¿Estás escuchando verdaderamente la voz de Dios o solo oyendo palabras sin atención?


