16-03-2026
“Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.”
Nehemías 1:3
Nehemías 1:3
El inicio de este capítulo nos muestra una realidad difícil: Jerusalén estaba vulnerable y el pueblo vivía en vergüenza. Los muros derribados representaban debilidad, inseguridad y pérdida de identidad. Para los judíos, Jerusalén era el símbolo de la presencia y del propósito de Dios.
Nehemías no ignoró la noticia. Podría haber seguido con su vida cómoda en el palacio, pero permitió que la necesidad del pueblo tocara su corazón. Este es el primer paso para que Dios nos use: desarrollar un corazón sensible a las necesidades espirituales que nos rodean.
Muchas veces las grandes obras de Dios comienzan cuando alguien decide no ser indiferente. Cuando vemos la necesidad y permitimos que Dios ponga carga en nuestro corazón, Él comienza a prepararnos para ser parte de la solución.
Dios usa a personas que tienen un corazón sensible a las necesidades de Su pueblo. La indiferencia impide la acción de Dios. Permitir que nuestro corazón se conmueva es el primer paso para participar en Su obra.
¿Qué necesidad espiritual a tu alrededor Dios está poniendo en tu corazón?


