29-01-2026
“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
Mateo 5:9
Mateo 5:9
La paz de Dios no solo nos beneficia individualmente, sino que transforma nuestras relaciones con los demás. Quienes viven en Su paz buscan resolver conflictos con amor y comprensión, evitando disputas innecesarias y promoviendo la armonía.
Ser pacificador implica perdonar, escuchar y actuar con humildad. La paz interior nos permite responder con paciencia y no reaccionar impulsivamente ante ofensas o dificultades. De este modo, nuestra vida refleja el carácter de Cristo y genera un entorno de confianza y bienestar.
Además, al promover la paz, también edificamos a otros. Nuestros amigos, familia y compañeros de trabajo perciben la tranquilidad que Dios ha puesto en nosotros, lo que puede abrir puertas para compartir el Evangelio de manera práctica y efectiva.
La paz de Dios transforma nuestras relaciones. Al ser pacificadores, reflejamos el corazón de Cristo y construimos entornos de amor y armonía. Vivir con paz beneficia tanto nuestra vida como la de quienes nos rodean.


