26-01-2026
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
Filipenses 4:6-7
Filipenses 4:6-7
La paz verdadera no depende de las circunstancias externas, sino de nuestra relación con Dios. Cuando confiamos plenamente en Él, podemos experimentar una calma que el mundo no puede dar. Esa paz protege nuestro corazón de la ansiedad y del miedo, porque sabemos que Dios está al control y que Su poder es mayor que cualquier problema que enfrentemos.
Muchas veces intentamos controlar todo por nosotros mismos, lo que genera estrés y preocupación. Sin embargo, la Biblia nos enseña a entregar nuestras cargas a Dios a través de la oración. Al hacerlo, Su paz comienza a llenar nuestro corazón y nuestra mente, incluso cuando seguimos atravesando dificultades.
La paz de Dios también nos permite pensar con claridad y tomar decisiones sabias. Nos fortalece para enfrentar conflictos con paciencia y serenidad, evitando reacciones impulsivas o negativas. Esta paz interior nos hace testimonios vivos de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.
La paz de Dios es un regalo que sobrepasa cualquier entendimiento humano. Al confiar y entregarle nuestras preocupaciones, Él guarda nuestro corazón y mente. Vivir bajo Su paz transforma nuestra vida y nos capacita para enfrentar cualquier circunstancia con tranquilidad.


