08-01-2026
“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.”
Job 1:20–21 (RVR1960)
Job 1:20–21
La adoración de Job no nació de circunstancias favorables, sino de una fe firme en medio del dolor. Cuando todo parecía perdido, Job decidió postrarse y adorar. Esto nos enseña que la verdadera adoración no depende de entender los procesos, sino de confiar en el carácter de Dios.
Muchas veces adoramos cuando todo va bien, pero nos cuesta hacerlo cuando enfrentamos pruebas. Sin embargo, es en esos momentos cuando la adoración se convierte en un acto de fe. Adorar en medio del dolor no niega el sufrimiento, pero afirma que Dios sigue siendo digno de honra.
Job reconoció que todo provenía de Dios y que su vida estaba en Sus manos. Esa postura de humildad y confianza agradó al Señor. Cuando adoramos aun sin respuestas, declaramos que Dios sigue siendo soberano y bueno, incluso cuando no entendemos Sus caminos.
Adorar en medio del dolor es una expresión profunda de fe. Hoy recuerda que, aunque no entiendas el proceso, puedes confiar en el Dios que nunca pierde el control.


