12-12-2025
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”
1 Tesalonicenses 5:18
1 Tesalonicenses 5:18
La gratitud es una forma poderosa de adoración. Cuando agradecemos a Dios, reconocemos Su soberanía, Su amor y Su fidelidad en cada situación. La Biblia nos manda dar gracias en todo, no porque todo sea bueno, sino porque Dios nunca deja de ser bueno. Salmos 107:1 dice: “Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia.” La gratitud nos recuerda que incluso en momentos difíciles, Dios sigue obrando a nuestro favor.
La gratitud cambia nuestra perspectiva. En lugar de enfocarnos en lo que falta, abrimos los ojos a lo que Dios ha hecho. Filipenses 4:6 dice: “Por nada estéis afanosos… sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios con toda oración y ruego, con acción de gracias.” La acción de gracias nos ayuda a confiar en que Dios está en control, y esa confianza es una forma profunda de adoración. Un corazón agradecido no se queja, sino que adora incluso en medio del proceso.
Cuando adoramos con gratitud, nuestra fe se fortalece. Recordar lo que Dios ha hecho nos da esperanza para lo que hará. Salmos 103:2 nos exhorta: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.” La gratitud mantiene viva nuestra adoración porque mantiene viva nuestra memoria de la bondad de Dios. Cada “gracias, Señor” se convierte en una ofrenda que sube delante de Su presencia.
La gratitud abre nuestro corazón a una adoración más profunda. Cuando agradecemos, reconocemos la fidelidad de Dios y fortalecemos nuestra fe. Aun cuando no entendemos todo, podemos adorarlo porque Él nunca cambia. Que hoy podamos levantar una adoración llena de gratitud por todo lo que Dios ha sido, es y será.


