10-05-2025
“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”
Efesios 4:32
Efesios 4:32
La benignidad es la expresión de la gracia de Dios en nuestras relaciones humanas. Es una actitud generosa, compasiva y misericordiosa hacia los demás. Tito 3:4-5 nos dice: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó…” Así como Dios fue benigno con nosotros, debemos serlo con los demás.
La bondad va más allá de ser “bueno”; es una disposición activa de hacer el bien. En Romanos 12:21 leemos: “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” La bondad vence el odio, la venganza y el egoísmo, y se convierte en una herramienta poderosa de testimonio.
Jesús anduvo haciendo bienes (Hechos 10:38). La bondad era su estilo de vida. El fruto del Espíritu nos capacita para vivir como Él vivió, tratando a otros con ternura, perdón y justicia. Cada acto de bondad refleja al Padre celestial.
La benignidad y la bondad son evidencias del carácter de Cristo en nosotros. Al vivirlas, mostramos al mundo quién es nuestro Dios: bueno, compasivo y lleno de gracia.


