24-04-2025
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Juan 8:31-32
Juan 8:31-32
Jesús establece una condición clara para ser verdaderos discípulos: permanecer en Su Palabra. No basta con una lectura esporádica o un conocimiento superficial. La permanencia implica constancia, profundidad y obediencia. Solo así, podemos conocer la verdad en su plenitud y experimentar verdadera libertad.
Santiago 1:22 exhorta: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” La permanencia se demuestra en la práctica. No basta con saber qué dice la Biblia, sino vivirla día a día. Solo los que la aplican experimentan el poder liberador del Evangelio.
En Josué 1:8 leemos: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” La meditación continua produce fruto. La fidelidad a la Palabra nos lleva a una vida estable y bendecida.
Permanecer en la Palabra no es una tarea religiosa, es una relación diaria con Jesús. Al caminar con Él en Su verdad, encontramos libertad, dirección y madurez. Solo los que perseveran en ella, son discípulos verdaderos.


