22-04-2025
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Romanos 12:2
Romanos 12:2
El conocimiento de la Palabra de Dios no solo informa, transforma. Pablo nos llama a no conformarnos al molde de este mundo, sino a permitir que la Palabra renueve nuestro entendimiento. Esa renovación comienza cuando dejamos que las Escrituras penetren nuestra mente y corazón, desafiando nuestras costumbres y pensamientos para alinearlos con Cristo.
Hebreos 4:12 nos recuerda: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Esta Palabra viva examina nuestras motivaciones más profundas, y al hacerlo, nos lleva al arrepentimiento y a la santidad.
En Juan 17:17, Jesús ora por sus discípulos diciendo: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” Al conocer más de la verdad divina, somos santificados, apartados para Dios. Esta transformación es diaria y progresiva, fruto de una relación constante con las Escrituras.
El poder de la Palabra no está solo en su lectura, sino en permitirle que transforme nuestra mente y corazón. Cuanto más la conocemos, más nos parecemos a Cristo. Solo así comprobaremos su voluntad buena, agradable y perfecta.


