13-04-2025
“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.”
Deuteronomio 28:1-2
Deuteronomio 28:1-2
Escuchar la voz de Dios no es suficiente si no estamos dispuestos a obedecer. En Deuteronomio 28:1-2, Dios promete bendiciones a aquellos que escuchan y obedecen Su palabra.
Un ejemplo de obediencia es Abraham. Dios le pidió que dejara su tierra y su parentela para ir a un lugar desconocido (Génesis 12:1). Abraham obedeció sin cuestionar y fue bendecido en gran manera. Su vida nos enseña que la obediencia a Dios siempre trae recompensa.
Jesús también enfatizó la importancia de la obediencia en Mateo 7:24: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.” No basta con escuchar, debemos actuar según la voluntad de Dios.
La obediencia a la voz de Dios nos trae bendición y nos acerca a Su propósito. Escuchar es el primer paso, pero actuar conforme a Su voluntad es lo que marca la diferencia.


