01-06-2025
“Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.”
Romanos 15:5-6
Romanos 15:5-6
El propósito supremo de la unidad no es simplemente convivir en paz, sino glorificar juntos a Dios. Cuando la Iglesia camina unida en mente y corazón, refleja la naturaleza misma de Dios: un Dios que es trino y sin división. Pablo desea que los creyentes estén unánimes para adorar con una sola voz.
Salmos 133:1 nos recuerda: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” Esta armonía no es solo placentera, sino poderosa. Es allí donde Dios derrama su bendición. Cuando la Iglesia se une en adoración, se convierte en una fuerza espiritual imparable.
Jesús dijo en Mateo 5:16: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Las buenas obras hechas en unidad glorifican a Dios y atraen a otros a Cristo. Somos llamados a ser uno, para que el mundo vea y crea.
La unidad no solo bendice a la Iglesia, también glorifica al Padre. Una comunidad de creyentes que camina junta, ora junta y sirve junta, es un testimonio vivo del amor de Dios. Seamos uno en Cristo, para que el mundo vea su gloria en nosotros.


